monumento-revolucion-mexicana Uncategorized

El palacio del México reciente


Con motivo del centenario de la independencia de nuestro país en 1910, el presidente Porfirio Díaz Mori, lanzó una convocatoria internacional para realizar el proyecto de la sede de las cámaras de Diputados y Senadores, un edificio ostentoso el cual se pretendía fuera uno de los más grandes y lujosos del mundo. Para la construcción se contaba con más de 14,000 m2.

El arquitecto francés Émile Bérnard, fue quien ganó la realización del proyecto del Palacio Legislativo Federal.

En 1906, la construcción de lo que sería un lujoso edificio con estética europea neoclásica, comenzó con una masiva estructura metálica y tecnología de vanguardia para su cimentación.

El movimiento revolucionario y el desvío de fondos para construirlo, hizo que la obra del Palacio Legislativo Federal quedara sin recursos, motivo para que la misión fuera suspendida en el año de 1912, dejando en el abandono la estructura metálica, la cual quedo expuesta durante veinte años.

El conjunto de obras que en el inicio del proyecto adornarían el Palacio Legislativo, hoy se encuentran dispersas en diferentes obras arquitectónicas de la ciudad de México. Como ejemplo, algunas piezas en el Palacio de Bellas Artes y la escalinata del Bosque de Chapultepec.

El arquitecto Carlos Obregón Santacilia rescató la obra inconclusa de Émile Bérnard. reinterpretó la estructura y los espacios para otorgarles un nuevo significado: el uso de la plaza como espacio público en torno a la conmemoración de una revolución constante. Obregón Santacilia, presentaba elementos del “Art Déco”, sin embargo se enfocó a una nueva arquitectura mexicana de concepción espacial y volumétrica.

Al proyecto del monumento se integra el escultor mexicano, Oliverio Martínez. Su obra logra un mestizaje entre el arte prehispánico y el cubismo. Los cuatro pilares del monumento hacen referencia a: la independencia, las leyes de Reforma, Agrarias y Obreras.

La piedra volcánica de los basamentos del Monumento trascienden desde el elemento arquitectónico de soporte inferior, para ascender en las cuatro esquinas, elevando los logros y objetivos de la Revolución Mexicana para rematar la edificación junto con la cúpula que sube al cielo.

 El Monumento se constituye como mausoleo en el año de 1936 y figuras importantes que representa los ideales revolucionarios yacen en las criptas colocadas en la base de los cuatro pilares. Los restos de Venustiano Carranza fueron trasladados ahí en 1942, Francisco I. Madero en 1960, Plutarco Elías Calles en 1969 y Francisco “Pancho” Villa en 1976. Lázaro Cárdenas yace en el Monumento desde 1970.

El Monumento se concluyó en 1938 y fue concebido como mirador público que permaneció abierto por 3 décadas.

En el año 1970, el acceso al elevador del Monumento a la Revolución quedó obstaculizado de forma permanente e irreversible y el mirador público desierto. Con el tiempo la plaza y el espacio público fueron modificados y su objetivo se desvirtuó.

Con motivo del bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución, el gobierno de la ciudad de México, comenzó con labores de remodelación y restauración del espacio público (Museo Nacional de la Revolución y el Monumento a la Revolución).