(80x60) Carro alegórico para los festejos de la Feria de Navidad (1913) Uncategorized

Las Tradicionales Fiestas Navideñas


Por:

Estefanía Juárez Herrera

Área de Investigación

Museo de Celaya, Historia Regional

Antiguamente, en nuestra ciudad existían tradiciones que, con el tiempo, se han ido olvidando. Por ejemplo, la festividad de la Santa Cruz que fue interrumpida después de la Guerra de Independencia. No obstante, los habitantes de los barrios en la ciudad se habían quedado deseosos de continuar con “los mitotes”, como se denominaba en aquel entonces a sus festejos. Así, fue como el sacerdote franciscano Mariano Sánchez, decidió congregar a los indígenas para celebrar Las Posadas, organizadas en los alrededores del templo de San Francisco, durante nueve noches. Posteriormente, les invitaba a entrar al templo mientras se amenizaba su recorrido con cánticos de villancicos y aleluyas.

Una vez que se daba inicio a las Fiestas Navideñas era común encontrar por las calles populares de la ciudad (según cuenta Luis Velasco y Mendoza en su recopilación histórica), procesiones que entonaban los Santos Peregrinos y la Letanía. Al tiempo que se servían de velitas de colores, tronadores cohetes, luces de Bengala y pitos de agua para mostrar su júbilo. Los ánimos perduraban en la población hasta la ruptura de la piñata y la distribución de los regalos que a menudo estaban rellenos de dulces. Después, esperaban el baile, ya que éste era el momento cúspide de la celebración, ahí se degustaban un delicioso ponche tradicional y el festejo terminaba hasta altas horas de la mañana.

Para la primera mitad del siglo XIX, en la ciudad de Celaya, aun no existía una feria establecida como tal. Sin embargo, era tradición que la gente se congregara para celebrar tan importantes fechas. Por lo general, también se celebraba con esplendorosas corridas de toros, pues en esta ciudad, desde su fundación, se tenía fuertemente arraigada ésta tradición. Así, en el año de 1840, según nos relata la cronista Abigail Carreño, se iniciaba una temporada de fiestas bravas. Las reses eran traídas de las mejores haciendas, aunque las fiestas se efectuaban en una rustica Plaza de Toros conocida como del Burro (ahora Mercado Hidalgo), que habíasido construida provisionalmente con adobe, madera y petates.

Fue en estos años cuando las festividades navideñas estaban profundamente arraigadas en la población, que salieron por primera vez los carritos alegóricos con temas bíblicos, mismos que por varias décadas representaron las tradiciones populares de la ciudad. Poco tiempo después fueron organizándose más noches de rezos, estas se dedicaron a visitar cada barrio y sus Carritos de Posada, así se volvió a sentir la alegría de que se les tomara en cuenta, se esmeraban profundamente para decorar las calles y los disfraces de los niños que representarían diversos personajes. Estos carros eran muy gustados y aplaudidos por el pueblo y a través del tiempo le dieron mucha fama a nuestra ciudad.

El escultor Don Longinos Núñez, quien fabricaba, junto a otros artesanos las figuras que decoraban los carros, hicieron verdaderas obras de arte; principalmente en talla de madera y pasta. Éstas se guardaban en una bodega de la Presidencia Municipal con todo cuidado para que lucieran formidables al siguiente año. Los primeros carros alegóricos eran de gran altura, como en aquellos años no existía la luz eléctrica, las calles no eran interrumpidas por cables; así, entre más alto era el carrito, era más apreciado. Aunque penosamente, en más de alguna ocasión tuvo que lamentarse la enfermedad o fallecimiento de algún niño de los que formaban parte del espectáculo.

Cada año los vecinos entusiasmados ayudaban a los sacerdotes a organizar las jornadas navideñas hasta que, algunos años más tarde, siendo gobernador el Lic. D. Luis I. Rodríguez, pidió que a las Fiestas Navideñas se les impusiera un sello de modernidad. Entonces, acordó que, en cada carro se reflejara la vida artesanal e industrial de nuestra ciudad. Sin embargo, y según las crónicas de aquél entonces, las escenas cotidianas no gustaron a la población, ya que decían que las encontraban faltas de gracia y no hacía falta ver escenas cotidianas de un hombre trabajando en un telar o a los que movían una enorme pala de madera, simulando hacer la cajeta.

            Durante más de cien años, estas fiestas se celebraron en el centro de la ciudad, alrededor del Jardín Principal. Ahí, se montaban pequeñas vendimias de artesanías de barro, buñuelos y en calles adyacentes a los portales, se instalaban los antojitos. Los juegos mecánicos se acomodaban fuera del templo de San Francisco y las loterías invadían la plazuela de San Agustín. Llegaban de muchas rancherías distintas a la verbena; todos aquellos que no alcanzaban un lugar para descansar en los mesones, podían dormir en los portales. Esta festividad adquirió tal popularidad que se comenzó a buscar un espacio propio. Según Abigail Carreño, fue así como a la antigua fábrica La Internacional, convertida en una sucursal de la fábrica de cigarros El Buen Tono,  se le modificó para que el amplio local sirviera como recinto en dos ocasiones para los festejos tradicionales de Navidad.

No obstante, fue hasta el año de 1934, cuando el gobernador Melchor Ortega, le otorgó el carácter de Feria y hasta la época del gobierno del Lic. Juan José Torres Landa, se le dio el carácter de Feria Regional y se destinaron los terrenos del bulevar Adolfo López Mateos, que ahora se conocen como antiguas instalaciones de la feria.En el interés de la conservación y fortalecimiento de nuestras tradiciones, la Feria de Navidad cambió sus instalaciones de CELANECE, donadas al municipio para ofrecer un mayor número de atractivos a sus visitantes, de ampliar su terreno de esparcimiento y oferta.

Para saber más…

Carreño de Maldonado, Abigail. Celaya de Siempre…, Celaya, Gto., Impresos Comerciales, 1998.

Carreño de Maldonado, Abigail. Imagen de Celaya, recopilación histórica. Querétaro, Qro., Talleres de Imprecolor Industrial, S.A., 1992.

Martínez Álvarez, José Antonio. Los presidentes de Celaya, Gto., sus acciones y sus obras II. Celaya, Gto., 2012.

 Velasco y Mendoza, Luis. Historia de la ciudad de Celaya, Tomo III. México, D.F., Impresiones “Manuel León Sánchez”, 1948.